Análisis del discurso de la estrategia de seguridad nacional dentro del mensaje del cuarto informe de gobierno de Felipe Calderón 1/12/2010


Introducción.

Este análisis se realiza específicamente sobre un fragmento del mensaje del cuarto informe de gobierno del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa entregado al congreso en Septiembre de 2010. En esta intervención el ex mandatario tuvo que  enfrentarse a un tema complicado y que ponía en duda la estrategia nacional de Seguridad adoptada por su gobierno, el recrudecimiento general de la violencia a lo largo y ancho del país y una creciente crítica nacional debido al incesante y creciente número de muertes ocasionadas de manera directa e indirecta por la guerra contra el narcotráfico, se puede apreciar la misma linea discursiva que en los anteriores discursos respecto al "honorable" papel de las fuerzas armadas y la necesidad de mantener la existencia del crimen organizado como el principal enemigo de la nación.

Análisis del discurso

En esta ocasión el objetivo principal del discurso de Felipe Calderón no es crear un objeto (el crimen organizado), este ya existe en la mente de los escuchas, por lo tanto no es necesario que el emisor comience desde cero. Lo que en este caso hace Calderón en primer lugar es crear una oposición respecto a los anteriores gobiernos y posteriormente una oposición malos (criminales) contra buenos, que justifique su estrategia de seguridad.

“El noveno compromiso fue avanzar hacia una verdadera política de Estado en materia de seguridad y discutir el modelo de organización policial para hacer frente a la criminalidad”.

Del anterior párrafo se deduce que antes del gobierno calderonista no existía una verdadera política en materia de seguridad y que el modelo de organización policial era ineficiente, por lo tanto hay un deslinde de responsabilidades entre el ellos (los anteriores gobierno) y nosotros (el gobierno de Felipe Calderón).

Posteriormente hay un cambio de objetivo dentro del discurso, el ellos ya no son los anteriores gobiernos, sino que vuelve a hablar del enemigo público, es decir, los criminales que quebrantan el Estado de derecho, de tal manera que en los siguientes párrafos se refuerza con adjetivos y palabras de connotación negativa la advertencia hacia el peligro que representa el crimen organizado:

Enfrentamos, como sabemos, a criminales sin escrúpulos… pretenden dominar a través de la violencia o de la amenaza… la barbarie cometida en contra de migrantes… Los delincuentes buscan intimidar y someter… delitos del orden común… el robo, el secuestro y la extorsión.

Este reforzamiento negativo del objeto “crimen organizado” sirve para dos cosas, en primer lugar construye, en la misma línea discursiva, un objeto capaz de confrontar a los delincuentes, dicho objeto son los buenos, es decir, los mexicanos que al respetar el Estado de derecho, respetan la paz, la libertad, la seguridad y las instituciones democráticas.
En segundo lugar retira presión sobre las autoridades, que en ese momento se encontraban en el centro de la crítica de diversos sectores de la sociedad “Debemos entender que el enemigo común de los mexicanos son los criminales y no la autoridad que combate a esos criminales”.

Posteriormente, y una vez puesta de manifiesto la confrontación entre el ellos (los criminales) y el nosotros (la unión entre los buenos mexicanos, a quienes dirijo este discurso, y yo, el presidente de la república), Felipe Calderón habla de los elementos requeridos para continuar con la lucha contra el narcotráfico, para lo cuál usa palabras de connotación positiva para cualquier democracia moderna y que implican responsabilidades para ciertos actores

Impulsar un frente común contra la delincuencia… fortalecimiento institucional… generación de oportunidades… Robustecer los mecanismos… una intensa participación y vigilancia ciudadana… Se requiere también que los gobiernos cumplamos… efectiva corresponsabilidad entre las autoridades.

En la siguiente parte del discurso se hace una valoración entre costos y resultados, para ello aparece primero un párrafo en el que se expone el precio de la estrategia de seguridad, tiempo, recursos y vidas, en un orden que prioriza el tiempo y los recursos económicos sobre las vidas humanas, minimizando así el efecto que pueda tener sobre la audiencia, el admitir la pérdida de vidas civiles

“La lucha contra el crimen ha sido dura y ha comprometido tiempo, recursos económicos y, por desgracia, también vidas humanas; entre ellas, lamentablemente, la de civiles ajenos al conflicto”.

Continúa en el siguiente párrafo, sin embargo es evidente que se busca evitar lo más posible el tema de la pérdida de vidas humanas, usa a título personal la palabras solidaridad (YO presidente soy solidario), así mejora y suaviza la recepción de esta parte del discurso por parte del auditorio para posteriormente de manera rápida para poder eludir el tema y hablar  de las cosas que se pueden ganar si se continúa con esta estrategia de seguridad, para ello usa la estrategia de la advertencia (“lo que está en juego es la seguridad de los ciudadanos”)  y asegura que por ello “La lucha vale la pena”

“Reitero aquí mi solidaridad y condolencias a los familiares de todos quienes han perdido la vida en esta circunstancia; sin embargo, hay que seguir adelante hasta lograr el México seguro que queremos. La lucha vale la pena por el sólo hecho de que lo que está en juego es la seguridad de los ciudadanos y si queremos que los mexicanos del mañana puedan tener un México seguro debemos asumir hoy los costos de lograrlo”.

Lo que sigue en la estructura de este discurso es una serie de agradecimientos, realizados en primera persona (Yo presidente agradezco a ustedes), a las Fuerzas Armadas, a la Policia Federal y a los gobernantes, para ello emplea sustantivos de connotación positiva como valentía, lealtad, honestidad y compromiso que crean una imagen de bondad respecto a quienes participan en la lucha contra el narcotráfico.

“Quiero agradecer la lealtad, la valentía y la entrega de las fuerzas armadas de México y de la Policía Federal. Expreso mi mayor reconocimiento a los miles de soldados, de marinos, de policías federales y locales honestos que se arriesgan todos los días y que no pocos casos han perdido la vida en el servicio a los demás.
Agradezco también el compromiso de los gobernantes que en el ámbito local actúan con determinación y evocó la memoria de los alcaldes que han perdido la vida a manos de criminales. Su muerte no será en vano”.

Posteriormente Felipe Calderón hace un recuento de los logros en materia de seguridad realizados durante su gobierno y crea de nuevo oposición contra los gobiernos anteriores, “Todos estos datos (se refiere a los logros) no tienen precedente en el país, en el combate a las organizaciones criminales”, además cuando enlista las acciones y logros  de su gobierno no habla únicamente a nombre de él como presidente, ni se refiere a un nosotros como a la sociedad en general, sino que usa un nosotros que lo identifica con todos las instituciones e integrantes de su gobierno.

“Hemos actuado en diversas vertientes”… “Hemos golpeado más que nunca sus estructuras operativas”… “hemos decomisado droga”… “hemos detenido o abatido a líderes del más alto nivel de las estructuras criminales”… “estamos dotando a las fuerzas del orden de mayores recursos”… ”hemos duplicado el presupuesto federal que había para tareas de seguridad”

Para concluir, Felipe Calderón, al igual que en los discursos analizados anteriormente, hace un llamado a cerrar filas respecto a una responsabilidad compartida, que es acabar con la inseguridad y el “cáncer social” (una metáfora de connotación negativa que genera un impacto duro sobre el oyente) que representa el crimen organizado.

Conclusión

Como se puede observar, este discurso es de nuevo un llamado a reconocer el trabajo del ejército y la policía federal, convoca también a cerrar filas en torno al crimen organizado. Rescato también en esta ocasión el uso de los elementos discursivos por parte de Felipe Calderón  al asegurar que su gobierno ha hecho lo que los anteriores gobiernos habían ignorado respecto al tema de la seguridad, crea así oposición entre su gobierno y los anteriores para intentar ganar legitimación; además, comienza a ser muy notoria la desesperación del presidente por defender un proyecto que cada día muestra más deficiencias, insiste por ello en señalar la necesidad de compartir responsabilidades entre el presidente, las instituciones y la sociedad civil para poder lograr mejores resultados.

Fuente del discurso


Análisis del discurso de la estrategia de seguridad nacional dentro del mensaje del sexto informe de gobierno de Felipe Calderón 1/12/2012


Introducción.

Analizaré en esta ocasión, y para seguir dentro de la misma línea, el fragmento del sexto informe de gobierno de Felipe Calderón dedicado exclusivamente a la Seguridad Nacional y el Estado de Derecho, tema que, como ya he mencionado en ocasiones anteriores, requiere de especial atención después de un sexenio marcado por la violencia y la destrucción del tejido social.

El informe, realizado en  septiembre del año en curso, fue el último del gobierno calderonista; en él podemos observar un último intento de quien fuera el presidente de la república por redimir su proyecto de Seguridad Nacional frente al Congreso de la Unión, frente a los ciudadanos y frente a todos aquellos que desde los círculos políticos, intelectuales y académicos criticaron duramente la polémica “Guerra contra el narcotráfico”.

Análisis del discurso.

Las principales estrategias discursivas de este discurso son la creación de un objeto (el gobierno calderonista como un garante del Estado de derecho) y la creación de oposiciones:

1)   El gobierno de calderón vs. Los gobiernos anteriores
2)   El gobierno de Calderón vs. El crimen organizado
3)   El gobierno de Calderón vs. Las instituciones corruptas
4)   3) El gobierno de Calderón vs. Los críticos del gobierno

Para empezar hablaré de la construcción del objeto que hace Calderón en su discurso, para ello utilizaré en primer lugar la siguiente cita extraída del discurso:

“La justicia y la defensa de la vida, de la libertad, de la integridad y del patrimonio de las personas son principio y fin de todo Estado democrático de derecho”.

Con esta oración comienza Felipe Calderón esta intervención, es evidente que lo que aquí busca es construir, a partir de la descripción de algunos elementos generales del Estado democrático de derecho, una visión positiva de su gobierno y del Estado mexicano, es decir: mediante el uso de palabras de connotación positiva y la ambigüedad del lenguaje lo que Calderón está tratando de decir es que su gobierno es representante precisamente de ese Estado de derecho.

Posteriormente, para que este objeto tome fuerza dentro del discurso, lo que Calderón hace es crear oposición entre su gobierno y los gobiernos anteriores, esto lo logra haciendo una breve pero efectiva narración histórica de cómo es que la situación del crimen organizado llegó a un punto tan grave. Es importante señalar que esta parte del discurso, en la cual hace referencia a la situación que ”dejaron” los gobiernos anteriores, está repleta de un uso negativo del lenguaje; como ejemplo podemos señalar el siguiente párrafo, que no sólo hace referencia al tiempo pasado (“desde hace más de una década”) y por ende a gobiernos anteriores, sino que también emplea oraciones repletas de connotaciones negativas, tales como: “dinámica perversa”, “evolución del fenómeno delictivo”, “involución de las instituciones”

“México estaba inmerso en una dinámica perversa, que podría resumirse así: la evolución del fenómeno delictivo y la involución de las instituciones encargadas de combatirlo. Desde hace más de una década, comenzaron a darse cambios de fondo en el comportamiento de la criminalidad en México”.

Derivados del párrafo anterior, surgen los siguientes tres párrafos, los cuáles también están dedicados a crear oposiciones entre el gobierno de Calderón y tres actores distintos, los dos primeros son: los delincuentes y las instituciones corruptas que dejaron los anteriores gobiernos y el tercero son los críticos del gobierno.

Cuando se refiere a los integrantes del crimen organizado, es decir, a los quebrantadores del Estado de Derecho, Felipe Calderón hace una reseña de cómo las disputas entre los diversos grupos de delincuencia originaron una expansión territorial y una “espiral de violencia” años antes de que Calderón llegara a la presidencia, es así que el mandatario pretende evadir un poco de responsabilidad al dar datos que demuestran que la situación ya era grave cuándo el llegó a la presidencia.

“Esta expansión territorial la llevó a enfrentamientos cada vez más violentos entre las propias organizaciones. Y en esa disputa por redes y territorios, se gestó y se libra hasta ahora una de las más cruentas luchas de las que se tengan registro”… “aumentó considerablemente su poder de fuego frente al Estado y frente a grupos rivales, y alimentó así la espiral de violencia que iniciara, precisamente, más o menos por ese tiempo (2004).”

En el siguiente párrafo se habla de las instituciones corruptas que existían antes de su gobierno, se habla aquí con términos negativos de la penosa situación de las instituciones que se encontraban en estado de “parálisis” debido a un proceso de “involución” acelerado por “cierta corrupción” dentro de las instituciones que facilito la penetración del crimen organizado dentro de las instituciones.

“Paralelamente al crecimiento de la delincuencia, se vivió otro fenómeno, éste de parálisis y, en muchos casos, de franca involución de las instituciones de seguridad. Muchas corporaciones estaban penetradas por, entre comillas, cierta corrupción…. La vulnerabilidad de las instituciones policiales y ministeriales las hizo presa fácil de la criminalidad que, en muchos casos, terminó por usar a la propia policía para sus propósitos”.

En este punto Calderón aprovecha y hace referencia a como su gobierno (y aquí en vez de hablar en primera persona, prefiere hace uso del pronombre Nosotros), a diferencia de los gobiernas anteriores, si se propuso defender la seguridad de los ciudadanos y la existencia de México como un país de leyes, sin embargo también aquí, se ha de señalar que se hace una omisión clara al no dar nunca el número de víctimas mortales originados por la guerra contra el narcotráfico, esto por supuesto para no darle un efecto negativo al discurso que afectaría gravemente su posición frente a los críticos.

“Ese fue el diagnóstico al inicio de la Administración y el motivo, también, para enfrentar a la criminalidad.
El objetivo ha sido refrendar a México como un verdadero país de leyes y, desde luego,
garantizar, primordialmente, la seguridad de los ciudadanos.
Nos propusimos con firmeza y sin dilación combatir al crimen, combatir sus causas y
proteger a las familias mexicanas.
Y con ese fin, implementamos una estrategia integral”

Nos encontraremos después con la oposición realizada entre el gobierno calderonista y los críticos, para referirse a ellos, Calderón habla de manera ambigua , de ellos únicamente dice: “hay quien sugiere que lo mejor hubiera sido no hacer nada”, es claro que deja abierta a la audiencia la posibilidad de ponerle nombre a dichos críticos. También contesta la acusación argumentando que la culpa de la violencia no es del gobierno por actuar en contra de los criminales, sino de los mismos criminales en su ambición por controlar rutas.

Después Calderón pasa a una etapa del discurso en el que ya no crea oposiciones, sino que busca, como en discursos anteriores, dotar al ejército, a la marina y a la policía federal; de características nobles, esto lo logra mediante connotaciones positivas, como la valentía y la entrega. Se dirige a estas tres instituciones en primera persona (yo) y les agradece por su labor y respaldo durante los seis años de su mandato:

“yo, estoy, personalmente, agradecido con todas y con todos ellos: los soldados, los marinos, los jefes, los oficiales, los generales, los almirantes, de nuestras Fuerzas Armadas”… “Yo agradezco a todos sus elementos por este noble esfuerzo, a cada Policía Federal, a los Federales Ministeriales, a los Ministerios Públicos, a todos mis colaboradores en el Gabinete de Seguridad

Por último, Felipe Calderón habla haciendo uso del pronombre nosotros, asegurando que “hemos actuado con valor y determinación” pero que aún hay cosas pendientes, propone que se continué con su trabajo y asegura que se deben redoblar esfuerzos por parte de todos los actores políticos para evitar la corrupción dentro de las instituciones democráticas y finaliza haciendo una advertencia dirigida a todos los sectores de la sociedad cuyo mensaje es prácticamente que su estrategia de seguridad debe permanecer funcional en el nuevo gobierno.

“sólo así podremos avanzar en la construcción de un país de les y de un mundo de seguridad para todos”

Conclusión.

Es evidente que Felipe Calderón Hinojosa  buscó abarcar en este discurso todos los temas (convenientes a él) referentes  a la guerra contra el narcotráfico. En primer lugar construye una narración histórica que le exime en gran medida de la violencia ocasionada por el crimen organizado, este discurso permite compartir la culpa con gobiernos anteriores e incluso ayuda crear la imagen de un gobierno calderonista responsable que lo único que buscaba era preservar el Estado de derecho. En segundo lugar le hace frente a los críticos que aseguran que la culpa de la violencia la tiene el gobierno , para eso Calderón defiende su postura sosteniendo que era necesario hacer  frente al crimen organizado mediante el uso de las armas para poder preservar el Estado de derecho y la seguridad de los individuos.

Calderón también da prácticamente su último mensaje de agradecimiento a todas las instituciones de seguridad que le brindaron su apoyo durante el sexenio, sin embargo, llama mi atención el hecho de que en esta ocasión no se haya tocado , dentro del tema de seguridad y Estado de derecho, el punto de las víctimas civiles como si se hizo en los anteriores discursos, creo yo que ese es el más grande reflejo de que Felipe Calderón veía más por los intereses de las instituciones de seguridad que de  la sociedad.

Fuente del discurso:

NeoCounter