Introducción.
Este análisis se realiza específicamente sobre un fragmento
del mensaje del cuarto informe de gobierno del ex presidente Felipe Calderón
Hinojosa entregado al congreso en Septiembre de 2010. En esta intervención el
ex mandatario tuvo que enfrentarse a un
tema complicado y que ponía en duda la estrategia nacional de Seguridad
adoptada por su gobierno, el recrudecimiento general de la violencia a lo largo
y ancho del país y una creciente crítica nacional debido al incesante y
creciente número de muertes ocasionadas de manera directa e indirecta por la
guerra contra el narcotráfico, se puede apreciar la misma linea discursiva que en los anteriores discursos respecto al "honorable" papel de las fuerzas armadas y la necesidad de mantener la existencia del crimen organizado como el principal enemigo de la nación.
Análisis del discurso
En esta ocasión el objetivo principal del discurso de Felipe
Calderón no es crear un objeto (el crimen organizado), este ya existe en la
mente de los escuchas, por lo tanto no es necesario que el emisor comience
desde cero. Lo que en este caso hace Calderón en primer lugar es crear una
oposición respecto a los anteriores gobiernos y posteriormente una oposición
malos (criminales) contra buenos, que justifique su estrategia de seguridad.
“El noveno compromiso fue avanzar hacia una verdadera
política de Estado en materia de seguridad y discutir el modelo de organización
policial para hacer frente a la criminalidad”.
Del anterior párrafo se deduce que antes del gobierno calderonista
no existía una verdadera política en materia de seguridad y que el modelo de
organización policial era ineficiente, por lo tanto hay un deslinde de
responsabilidades entre el ellos (los anteriores gobierno) y nosotros (el
gobierno de Felipe Calderón).
Posteriormente hay un cambio de objetivo dentro del
discurso, el ellos ya no son los anteriores gobiernos, sino que vuelve a hablar
del enemigo público, es decir, los criminales que quebrantan el Estado de
derecho, de tal manera que en los siguientes párrafos se refuerza con adjetivos
y palabras de connotación negativa la advertencia hacia el peligro que representa
el crimen organizado:
Enfrentamos, como sabemos, a criminales sin escrúpulos…
pretenden dominar a través de la violencia o de la amenaza… la barbarie
cometida en contra de migrantes… Los delincuentes buscan intimidar y someter…
delitos del orden común… el robo, el secuestro y la extorsión.
Este reforzamiento negativo del objeto “crimen organizado”
sirve para dos cosas, en primer lugar construye, en la misma línea discursiva,
un objeto capaz de confrontar a los delincuentes, dicho objeto son los buenos, es
decir, los mexicanos que al respetar el Estado de derecho, respetan la paz, la
libertad, la seguridad y las instituciones democráticas.
En segundo lugar retira presión sobre las autoridades, que
en ese momento se encontraban en el centro de la crítica de diversos sectores
de la sociedad “Debemos entender que el enemigo común de los mexicanos son los
criminales y no la autoridad que combate a esos criminales”.
Posteriormente, y una vez puesta de manifiesto la
confrontación entre el ellos (los criminales) y el nosotros (la unión entre los
buenos mexicanos, a quienes dirijo este discurso, y yo, el presidente de la
república), Felipe Calderón habla de los elementos requeridos para continuar
con la lucha contra el narcotráfico, para lo cuál usa palabras de connotación
positiva para cualquier democracia moderna y que implican responsabilidades
para ciertos actores
Impulsar un
frente común contra la delincuencia… fortalecimiento institucional… generación
de oportunidades… Robustecer los mecanismos… una intensa participación y
vigilancia ciudadana… Se requiere también que los gobiernos cumplamos… efectiva
corresponsabilidad entre las autoridades.
En la siguiente parte del discurso se hace una valoración
entre costos y resultados, para ello aparece primero un párrafo en el que se
expone el precio de la estrategia de seguridad, tiempo, recursos y vidas, en un
orden que prioriza el tiempo y los recursos económicos sobre las vidas humanas,
minimizando así el efecto que pueda tener sobre la audiencia, el admitir la
pérdida de vidas civiles
“La lucha contra el crimen ha sido dura y ha comprometido
tiempo, recursos económicos y, por desgracia, también vidas humanas; entre
ellas, lamentablemente, la de civiles ajenos al conflicto”.
Continúa en el siguiente párrafo, sin embargo es evidente
que se busca evitar lo más posible el tema de la pérdida de vidas humanas, usa a
título personal la palabras solidaridad (YO presidente soy solidario), así
mejora y suaviza la recepción de esta parte del discurso por parte del
auditorio para posteriormente de manera rápida para poder eludir el tema y hablar
de las cosas que se pueden ganar si se
continúa con esta estrategia de seguridad, para ello usa la estrategia de la
advertencia (“lo que está en juego es la seguridad de los ciudadanos”) y asegura que por ello “La lucha vale la pena”
“Reitero aquí mi solidaridad y condolencias a los familiares
de todos quienes han perdido la vida en esta circunstancia; sin embargo, hay
que seguir adelante hasta lograr el México seguro que queremos. La lucha vale
la pena por el sólo hecho de que lo que está en juego es la seguridad de los
ciudadanos y si queremos que los mexicanos del mañana puedan tener un México
seguro debemos asumir hoy los costos de lograrlo”.
Lo que sigue en la estructura de este discurso es una serie
de agradecimientos, realizados en primera persona (Yo presidente agradezco a
ustedes), a las Fuerzas Armadas, a la Policia Federal y a los gobernantes, para
ello emplea sustantivos de connotación positiva como valentía, lealtad,
honestidad y compromiso que crean una imagen de bondad respecto a quienes
participan en la lucha contra el narcotráfico.
“Quiero agradecer la lealtad, la valentía y la entrega de
las fuerzas armadas de México y de la Policía Federal. Expreso mi mayor
reconocimiento a los miles de soldados, de marinos, de policías federales y
locales honestos que se arriesgan todos los días y que no pocos casos han
perdido la vida en el servicio a los demás.
Agradezco también el compromiso de los gobernantes que en el
ámbito local actúan con determinación y evocó la memoria de los alcaldes que
han perdido la vida a manos de criminales. Su muerte no será en vano”.
Posteriormente Felipe Calderón hace un recuento de los logros
en materia de seguridad realizados durante su gobierno y crea de nuevo
oposición contra los gobiernos anteriores, “Todos estos datos (se refiere a los
logros) no tienen precedente en el país, en el combate a las organizaciones
criminales”, además cuando enlista las acciones y logros de su gobierno no habla únicamente a nombre de
él como presidente, ni se refiere a un nosotros como a la sociedad en general,
sino que usa un nosotros que lo identifica con todos las instituciones e
integrantes de su gobierno.
“Hemos actuado en diversas vertientes”… “Hemos golpeado más
que nunca sus estructuras operativas”… “hemos decomisado droga”… “hemos
detenido o abatido a líderes del más alto nivel de las estructuras criminales”…
“estamos dotando a las fuerzas del orden de mayores recursos”… ”hemos duplicado
el presupuesto federal que había para tareas de seguridad”
Para concluir, Felipe Calderón, al igual que en los
discursos analizados anteriormente, hace un llamado a cerrar filas respecto a
una responsabilidad compartida, que es acabar con la inseguridad y el “cáncer
social” (una metáfora de connotación negativa que genera un impacto duro sobre
el oyente) que representa el crimen organizado.
Conclusión
Fuente del discurso